“El hilo azul”. Anne Tyler

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El hilo azul. (A spool of blue thread, 2015)
Anne Tyler
Traducción: Ana Mata Buil.
Lumen.
Primera edición: octubre de 2015
480 páginas

HiloAzulNunca me había interesado por Anne Tyler, pero la aparición de El hilo azul en L’Altra Editorial (en catalán) y la recomendación de las libreras de La Imposible me animaron a leer esta novela. Y me alegro.

El hilo azul es la historia de una familia (o más bien de una saga), los Whitshank, y de la casa a la que está ligada. La saga es corta, nadie sabe nada con anterioridad a 1926, año en que Junior llega solo a Baltimore huyendo de la familia de Linnie. Junior y Linnie son el origen de esta historia que termina en nuestros días, cuando ya han nacido algunos de sus bisnietos.

La familia Whitshank es especial, como todas, supongo, pero Anne Tyler sabe construir una especificidad muy singular y atractiva a través de unos personajes (todos) creados con una maestría envidiable. Hay dos, sin embargo, que en mi opinión destacan por encima de los demás: Linnie y Denny. Linnie por la ingenuidad aparente con que esconde un carácter y una determinación impresionantes que nunca dejan de sorprender. Y Denny —un tipo que va totalmente a su rollo, que aparece y desaparece, muy complejo, contradictorio y rodeado de misterio— tiene tanta potencia que sacude el texto cada vez que entra en escena. Con él comienza y termina la novela, y tanto el principio como el final (especialmente el final) son fragmentos que brillan por su intensidad. Si la primera página ya es un poco desconcertante (todavía no lo conocemos), el final es definitivo para completar el personaje.

Aunque el texto avanza y retrocede en el tiempo, su división en cuatro partes sitúa la acción en tres momentos diferentes. La primera, la más larga, hace referencias al pasado pero está centrada en la historia reciente y actual de la familia; de hecho, este periodo es el núcleo fuerte de la narración. La segunda, que nos sitúa en el año 1959, explica cómo se enamoraron Aby y Red (el hijo de Junior). La tercera, que va de 1926 a 1942, cuenta la historia de Junior y Linnie y la construcción de la casa. La cuarta, cierra la historia, de nuevo en el presente, con una última escena magistral de Denny.

A la novela no le sobra nada (o tal vez sólo algún pasaje de los niños, algunas frases sueltas, pero he estado a punto de no decirlo porque no estoy seguro). Anne Tyler recupera los pasados ​​necesarios y, con una selección perfecta de las escenas, nos conduce desde 1926 hasta hoy a través de las acciones de unos personajes que parece que hayamos conocido personalmente.

No me convertiré en un adicto a Anne Tyler, ya os lo digo, pero estoy muy contento de haber leído “El hilo azul” y la recomiendo sin rodeos a casi todo el mundo.

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